El Yoga es un camino de descubrimiento. He querido crear un espacio que refleja esa experiencia y que apoye ese proceso. Por esa razón los cinco sentidos – vista, oído, tacto, gusto y olfato – junto con los cuatro elementos – agua, fuego, aire y tierra – están incorporados en el diseño del centro. Con esta escuela espero poder ofrecer un lugar de aprendizaje y una comunidad. Un lugar seguro para experimentar y entender sus límites. En las clases, todos los alumnos de distintos niveles y experiencia, hacen las mismas posturas a la vez, permitiendo que cada uno haga su propio proceso y desarrolle y crezca a su ritmo. Las clases no están enfocadas hacia la profundidad sino a la forma. Aprender a escuchar el cuerpo y sus necesidades conlleva práctica y paciencia. Si aprendes a escuchar el cuerpo te será más fácil escucharte a ti mismo.  Al final todos queremos ver los mismos resultados: bienestar y paz. Espero que nuestros centros te ayuden a conseguirlo.

Nameste,
Lucia Kelley